Príamo y Néstor, dos ancianos en la guerra de Troya




La prudencia en el consejo era la característica principal de los dos ancianos protagonistas de la Ilíada.

Enfrentados en la guerra de Troya, Néstor de Pilos y Príamo representaban la prudencia, la experiencia, el sabio consejo y el equilibrio en ambos ejércitos.

Existió un gran paralelismo en sus vidas: participaron en la guerra más como consejeros que como guerreros, ambos sobrevivieron a una infancia marcada por la muerte de sus familiares a manos de Heracles y, finalmente, los dos padecieron el sufrimiento de ver morir a sus hijos en el campo de batalla.

Néstor en Pilos

Néstor era hijo de Neleo y Cloris. Era el único de su familia que no se encontraba en Pilos cuando Heracles pasó por allí de camino a Argos con los bueyes rojos de Gerión, en lo que constituía uno de sus doce trabajos. Neleo y sus hijos intentaron robarle los bueyes a Heracles por lo que éste acabó con la familia real. Muertos todos sus familiares, Néstor se convirtió en rey de Pilos.

Gobernó durante tres generaciones de hombres porque Apolo le concedió el privilegio de una vida larga en un intento de compensar el daño causado a su familia después de haber matado el dios a sus tíos maternos.

Néstor en la guerra de Troya

La participación de Néstor en la guerra de Troya fue voluntaria porque, al no encontrarse entre los pretendientes de Helena, no estaba obligado por el juramento. Pero tras la marcha de Helena acompañó a Menelao por toda Grecia para reunir a los pretendientes.

Finalmente abandonó su palacio de Pilos para embarcarse en una larga guerra en la que vio morir a su hijo Antíloco a manos del héroe etíope Memnón y en la que actuó fundamentalmente como consejero. Son frecuentes sus intervenciones como mediador en las disputas entre los jefes aqueos pues sus palabras eran las más valoradas por su prudencia y experiencia.

Terminada la guerra, consiguió llegar a su palacio sin incidentes, probablemente porque fue el único de los griegos que no incurrió en la ira de algún dios.

Príamo antes de la guerra

Príamo consiguió reinar en Troya de manera semejante a Néstor. El héroe Heracles arrasó la ciudad en lo que fue la primera guerra de Troya para vengarse de Laomedonte y se llevó como cautiva a una de sus hijas, Hesíone. Siendo ésta una princesa, Heracles consideró adecuado compensar de algún modo su cambio de estatus a esclava así que le concedió salvar la vida de su hermano pequeño.

Así es como Príamo ocupó el trono de Troya donde gobernó hasta el final de sus días. Resultó un soberano prudente, respetado y eficaz, pues supo aprovechar el lugar estratégico de Troya en el estrecho de los Dardanelos para hacerse con el control del comercio marítimo en la zona. En esta situación surgió el verdadero motivo de la guerra de Troya, porque la verdad es que los griegos no fueron a Troya en busca de Helena, buscaban algo más prosaico: el control del tráfico marítimo.

Príamo en la guerra

Se decía que el rey de Troya tenía cincuenta hijos y su desgracia fue que durante la guerra tuvo que ver morir uno por uno a casi todos ellos. Pero la más dramática fue la muerte de su hijo Héctor a manos de Aquiles. Dramática porque Héctor representaba el valor y la esperanza de Troya y más dramática aun por el ultraje que realizó Aquiles al cadáver del héroe más admirado al arrastrarle atado a su carro una y otra vez ante las murallas de las ciudad. 

Protegido por los dioses, Príamo acudió a la tienda de Aquiles para intentar conseguir que el sanguinario héroe le devolviera el cuerpo de su hijo en una de las escenas más conmovedoras que nos ha dado la épica. 

A ambos personajes les separa su destino tan diferente, correspondiente a sus respectivas condiciones de vencedor y vencido. Como contrapunto al feliz regreso de Néstor a su palacio de Pilos tras la guerra, aparece el trágico final de Príamo que muere a manos de los griegos después de haber visto cómo destruían su ciudad y asesinaban a sus hijos.

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